domingo, septiembre 3

Adulación.
Pócima que al beber
hace al mediocre creerse dios,
riego por goteo de un vergel
de flores de plástico
que desprenden un aroma
que parece real.
Aliento de la vanidad,
ego alimentado del eco
del crujir de rodillas al postrarse.
Arte de la pose
sin el manual de la vivencia,
vocabulario preciso para orejas
entrenadas en el dónde, el cuándo y el con quién.
Razón de ser de la belleza vacía,
imperio del lugar común,
doctrina de no ser ejemplo sobre las tablas
de demagogias vertidas sobre el papel.
Palmada en el hombro de un cualquiera
para convertirlo en alguien
que sabrá cómo venderse
diciendo no ser nadie.


Adulación.
Refuerzo positivo
de una demagogia
que no es necesaria creer
mientras otro se la crea,
contradicción entre el canto y el rapsoda,
dorar de una píldora que al tomar
convierte en cierta la ilusión
de todo aquello que interesa oír,
y cuyo efecto secundario
es la sordera
para todo aquello
que amenace con quebrar
ilusorios pedestales.

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