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martes, diciembre 27

 … y luego la vida sigue.

Al final siempre sigue. No sabes cómo ni hacia dónde exactamente.

Se te cae el mundo, pero el mundo rebota y vuelve a su lugar.

Y la vida sigue. Como si nada a pesar de todo.

A velocidad constante, pero ritmo marcado por los ánimos.

Por un tiempo quieto tus pasos marcan huellas de instantes que si algo dejan recordarás y si se borran es porque no hubo nada que mereciera un recoveco de tu memoria.

Pasan los años por tu piel, danzando sobre el escenario de lo visible, y por dentro el baile es más lento.

Tanto cuando el dolor parece no acabar nunca, como cuando sientes que el placer se escurre entre los dedos, también la vida sigue.

Alentando la prisa o acomodando la espera, el tiempo nunca espera.

Acierto y error son el boceto de tu experiencia, decepciones de lo esperado y alegrías de lo repentino.

Como una balanza inquieta cuya medida de peso es el tiempo.

martes, diciembre 5

Ante tus ojos, entre tus dedos, como un otoño inasible pasa la vida.
Se disipan o hacen ciertos los posibles porvenires.
Crece el pasado y mengua el camino.
Corres cuando más tiempo tienes,porque aún el sosiego no silencia las prisas,
porque aún la calma y la paciencia
no tienen cabida en tus planes.
Y agradeces la madurez.
El aprendizaje de la espera.
El paso a paso.
El poco a poco.
Pero queda siempre en duermevela un atisbo de nostalgia por esa edad de la vida en que toda la vida es ahora.
Y en órbita ambivalente merodeas ese tópico del niño que siempre nos sigue habitando
porque ya lo habremos sido.
Un poco alejándonos.
Un poco extrañandolo.
Dosificando la risa, espaciando la emoción, midiendo o desmesurando las palabras, intuyéndole algún sentido a todos los sinsentidos que no necesitaban sentido alguno.

sábado, enero 3

Parpadeo


El momento oportuno no espera ni avisa: sucede o se esfuma.

Los planes premeditados naufragan.

Al final la vida sucede como quiere. No importa que pienses que estaba escrito, o que simplemente pasa porque pasa. Dan igual tus posibles credos o tu asumido escepticismo. No importa que creas en el destino o en el azar,en dioses o fantasmas, no importa siquiera que no creas en nada

Si pasó tenía que pasar, si no pasó no habrá recuerdo... Y no pudiendo cambiar lo sucedido, cómo ibas a cambiar lo que nunca ocurrió.

miércoles, septiembre 17

La magia siempre es ahora

La magia siempre es ahora. Mañana será sólo un recuerdo. Cuánto más pienses en ella más dudarás sobre si debiste dejarla salir. Nunca sabes si aquello de lo que te liberas te dejará el futuro dilema de si debiste retenerlo, por eso hay que decirlo ahora, por eso hay que estallar ahora, exiliar de tu adentro los te quiero que no has dicho, embriagar del agridulce elixir de la ironía cualquier atisbo de rabia, de precipitación, de ardor que te pida gritar para saber reírte.

martes, septiembre 9

Jueves, viernes... otoño

Lunes, martes, miércoles………..invierno, Las estaciones parecen días, y los días se atenúan hasta que muchos terminan por no haber existido nunca, como una gota entre mil escarchando tu ventana. Frío, calor, rutina y perplejidad, tú eres el eje, tú eres la sombra y el sol, el amor y las preguntas, el anhelo y las respuestas. El viento es el mismo, somos distintos en la huella que nos deja, en cómo silba y baila, entre los dedos, entre las almas. El sol es el mismo, los ojos no, el horizonte es igual, pero los sueños distintos. El tiempo es el mismo, pero no corre igual.

El reloj dormido

El tiempo es como un dios inmóvil. Tal vez el único que existe, la única regla para la que todos somos iguales. El tiempo es como un dios inmóvil.....decía.
¿O es que aún no has sentido que el que avanzas eres tú? Todo esto ya estaba cuando llegaste, y seguirá sin moverse cuando te vayas.
A priori no comprendes, ni te importa, toda esa incertidumbre; luego, después de atesorar todas palabras, metáforas e ingenios, después de haber conocido los calendarios que paren efemérides, las manecillas que desconocen el silencio, la clepsidra robando el agua a los segundos, la arena cayendo en silencio de un cristal a otro, te das cuenta que el tiempo sigue igual, que cada cierto intervalo vuelve a nevar, que otra vez llega un punto en que las visitas de Apolo son más frecuentes que las de Morfeo, y lo llamamos verano.

Tal vez el tiempo es el único dios que existe, y la memoria.......la única manera de rezar.

lunes, septiembre 8

Un caracol en medio de la prisa

Tu cabeza puede ser el todo y la nada, puede ser la tempestad en una gota de agua o un caracol en medio de la prisa.
Tu corazón, sin embargo,  es un universo donde las distancias son infinitas y las señales duermen su eclipse sin apagarse, donde el amor es la órbita y el caos, donde las cosas que ves ahora solo iluminan los dibujos de tu ayer.
El ayer siempre acaba en este instante, que es ahora.
           

Eternefímero o efimeterno

Dudo en cómo llamar a los instantes que parecen sin fin, a la sensación pendular de felicidad que nos vuelve inmunes al plomo de la rutina, al abrazo de los primeros amores, donde el tiempo se detiene... hasta que se va.  Desconozco el vocabulario certero y preciso con que describir la sensación de que los segundos perezosos se disfracen de siglos, o que instantes tan fugaces y pequeños que no cabe  siquiera el tiempo, ronden para siempre las periferias de la memoria, aquello que ahora parece no terminar jamás y que con el filtro de un recuerdo futuro será una huella amenazada por la crecida de un mar inmenso.
Lo rápido que llega un instante que no quieres que llegue, parece bastar a veces para que las horas se precipiten y caigan sobre ti, y cuando por fin llega el instante, entonces es un abismo a recorrer por los segundos que avanzan como caracoles.
Luego está la dicha, los aromas de mujer, el calor de los amigos, la sabiduría de un viaje, entonces el abismo es un puñado de arena que cabe en tus manos pero se cae en lo que aprehendes.
¿Cómo llamar a las horas que parecen largas y plomizas pero que igual se van?
¿Cómo a lo que se escurre entre los dedos como arena que quisiéramos retener, lo que se va inevitablemente?

Dos paradojas hijas de Cronos: lo eternefímero y lo efímeterno. La vida.

 Los recuerdos son espejos  de las cosas  como eran