Adulación.
Pócima que al beber
hace al mediocre creerse dios,
riego por goteo de un vergel
de flores de plástico
que desprenden un aroma
que parece real.
Aliento de la vanidad,
ego alimentado del eco
del crujir de rodillas al postrarse.
Arte de la pose
sin el manual de la vivencia,
vocabulario preciso para orejas
entrenadas en el dónde, el cuándo y el con quién.
Razón de ser de la belleza vacía,
imperio del lugar común,
doctrina de no ser ejemplo sobre las tablas
de demagogias vertidas sobre el papel.
Palmada en el hombro de un cualquiera
para convertirlo en alguien
que sabrá cómo venderse
diciendo no ser nadie.
Adulación.
Refuerzo positivo
de una demagogia
que no es necesaria creer
mientras otro se la crea,
contradicción entre el canto y el rapsoda,
dorar de una píldora que al tomar
convierte en cierta la ilusión
de todo aquello que interesa oír,
y cuyo efecto secundario
es la sordera
para todo aquello
que amenace con quebrar
ilusorios pedestales.
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domingo, septiembre 3
jueves, octubre 6
Hay días como hoy
en que me gustaría ser tus ojos
para verme cómo tú me miras,
a ver si soy capaz de sonreír como ellos
al ver el resultado que tú contemplas
de estos mis adentros.
Hay días como ayer,
en que me gustaría que mi piel
fuese transparente
y pudieses contemplar en mis abismos
ese paisaje de nubes que tú dispersas,
ese vaivén de sueños que arrullas.
Hay días como un probable mañana en que yo me imagino
siendo el destino del viaje
de tus manos hacia un lugar
en busca de calor,
la orilla donde tu cuerpo
encuentra su remanso.
jueves, diciembre 18
Noche y día tic-tac,
el día y la noche
tac-tic-tac-tic-tac,
memorias,
sed de que el tiempo
pase por alto
que nos fundimos…
que nos esquive:
no diremos nada
si nos deja
tranquilos,
porque nada más
importa…
ahora.
Ahora sólo hay tu
pelo
mis-dedos-tu-piel,
hundirme en tu cuerpo,
dormir en tu pecho,
que tic mande a tac,
de una vez ,
al carajo.
miércoles, diciembre 17
jueves, diciembre 11
miércoles, septiembre 17
Mengua
Menguan los pasillos
interminables de la infancia,
el tapiz de la magia
es ahora,
el escenario de la prisa
Solo crecen el mar
y el suspense de la luna,
solo el amor y las arrugas,
el inventario de las ausencias,
solo crece el cuerpo.
Decrece el infinito,
invadido de relojes,
los abrazos ilusorios
son ahora,
leves suspiros en la espalda.
Solo crecen las manos
y la geografía del vacío,
solo el polvo sigiloso,
la gris corteza de lo inmóvil,
solo crece el pasado.
interminables de la infancia,
el tapiz de la magia
es ahora,
el escenario de la prisa
Solo crecen el mar
y el suspense de la luna,
solo el amor y las arrugas,
el inventario de las ausencias,
solo crece el cuerpo.
Decrece el infinito,
invadido de relojes,
los abrazos ilusorios
son ahora,
leves suspiros en la espalda.
Solo crecen las manos
y la geografía del vacío,
solo el polvo sigiloso,
la gris corteza de lo inmóvil,
solo crece el pasado.
Los recuerdos
Se esconden, se aletargan,
hasta que una señal de fuera
los hace bailar adentro.
Un olor, cierta música,
un pasaje entre renglones,
una tarde junto al mar.
Se tiñen, se disfrazan,
se adornan y se agrietan,
cada vez un poco más.
Así se diluyen, así renacen,
así zozobran y así vuelan...
Versos y verbos
Versos escapados
y versos recelosos
que vuelan sin control
o que se adhieren a mí.
Versos para amarte
y versos para desarmar el desamor
según quieras quedarte
o yo desee que no te vayas.
Versos para expresarme
y desnudarme.
Y verbos para sentirme
vacío de palabras.
No fue infinito
sentirnos eternos.
Se tragó el tiempo
los instantes
en que parecía
el tiempo no existir.
Se tragó el tiempo
las ganas,
las furias, los
miedos,
las señales, las
huellas.
Borró de tu cara el
sendero
que mis ojos seguían
para encontrarte el
alma.
Borró de mi amor los
compases
con que al decir tu
nombre
mi adentro bailaba.
martes, septiembre 9
Droga
Tu cuerpo es droga,
me seduce, me atormenta,
me desvela, me alimenta.
Tu cuerpo es duda,
me huye, me invade,
me ciega, me evade.
Tu cuerpo es mío,
tu
alma del ayer
Contradicciones
¿Cuántas veces al tomar distancia
viste el por qué de las cosas más cerca?
Y a veces el cómo.
¿Cuántas veces quebraste
al nombrarlo el silencio?
Y a veces el miedo.
¿Cuántas veces tu cabeza
se nubló de corazón?
Y a veces de prisa.
¿Cuántos ojos
te hablaron tanto?
¡Y cuántas veces!
Un paso en la lluvia
Sombra que se diluye,
tragada por tus propios pasos
que ondean la calma de un
pequeño mar de lluvia
6 verbos
Estar contigo:
mejor manera de estar
bien conmigo.
Tenerte:
único bálsamo
para tu ausencia.
Soñarte:
único desvelo
de mis ojos cansados.
Mirarte:
desconsuelo de mis ojos
que te abrazan.
La prisa de la brisa
No será suficiente con que estés
pero si necesario,
no será la noche infinita
pero si mi sueño incompleto.
No será el reloj lo que congeles
pero si los tambores de tu ausencia,
no será mi alma la misma
pero si mis ojos lo de ayer.
No será la extrañeza
de volver a vernos
más que una brisa.
Pero si habrá, al menos,
cierta prisa por compensar
el tiempo en que no estabas.
lunes, septiembre 8
Escuchar con las pupilas
O tocamos el infinito
o pisamos el abismo,
o nos posamos
con la misma facilidad
que nuestras alas comprenderían,
ser brazos perennes
que escudriñan el más allá,
para encontrarse cada vez más
en este acá tan cerca.
Y escuchar con las pupilas
la certeza más fiable
en ese laberinto de verdades
que se mienten en el espejo,
donde siempre resultó más fácil
decir tropecé
que vuela conmigo.
Hasta el final incierto,
que aunque no queramos,
o no queramos creer
está más cerca que nosotros,
por hacer más caso a susurros
que a parpadeos.
Seres de tiempo
Vivimos en una guerra,
nuestro enemigo es el tiempo
que lucha con agujas,
vivimos llenando el intersticio
entre paso y paso de las agujas,
matando el tiempo
que nunca se muere.
Vivimos en la tregua
de no pensar el uno en el otro
hasta que llegue el momento,
de saber que nuestro tiempo
no es nuestro,
sino que nosotros somos del tiempo.
Vivimos las horas
como única manera
de no tener
que pensar en ellas,
como forma de acostumbrarse,
vivimos sacando grandeza,
de pequeños instantes.
De noche
ocupando el lugar
en que mañana la cabeza
en que mañana la cabeza
se apoyará en el vacío,
momentos en que decir te quiero
es una costumbre de la lengua
que aflora a esta misma hora,
tal día como hoy,
como un capricho del reloj.
Jugar a creer que nos creemos,
todas esas promesas
de manos en el fuego,
y seguir sin ver brazos,
con huellas de ceniza
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