miércoles, septiembre 17
Wilder
Llega otra vez el día que para ti señaló el calendario. No paras de repetirte "es un día más" "es un día más",y sin embargo hay algo de nostalgia retrospectiva, una suerte de reencuentro con recuerdos que tal vez dejaste sentados en algún banco de la senda, una fecha como hoy, y a por los que vuelves cada trece de septiembre. A estas alturas sabes que caminando hacia delante cumples años y que al mirar atrás lo que te dicta la memoria es que has cumplido épocas, ciclos, etapas, transiciones, caídas y renacimientos. No me acuerdo del momento de nacer, pero parece evidente que sucedió, del mismo modo que muchas cosas que ocurrieron parecieron borrarse como si no hubiesen existido jamás.
No está mal aprovechar esta fecha marcada para dar descanso a mis rebeliones, para dar tregua al inconformismo, para reencontrar rostros dispersos, para abrazar el vivir aunque sea un verbo de tiempos imperfectos, de pretéritos anclados y futuros incógnitos.
Se cuentan los años no por el número de piedras con que tropezaste sino por todo lo que al tropezar aprendiste.
Hoy, porque me quiero a pesar de todas esas veces en que discrepo conmigo, porque una fecha como hoy nací llorando de ganas, me regalaré una frase que no es mía:
"Eres tan bueno como lo mejor que hayas hecho en tu vida".
Billy Wilder
Versos y verbos
Versos escapados
y versos recelosos
que vuelan sin control
o que se adhieren a mí.
Versos para amarte
y versos para desarmar el desamor
según quieras quedarte
o yo desee que no te vayas.
Versos para expresarme
y desnudarme.
Y verbos para sentirme
vacío de palabras.
El tiempo
Aunque parezca lento, tan lento que en ocasiones parece no existir, aunque vuele de modo que cuando ves su huella ya es ayer, el tiempo siempre es más rápido que tú.
No fue infinito
sentirnos eternos.
Se tragó el tiempo
los instantes
en que parecía
el tiempo no existir.
Se tragó el tiempo
las ganas,
las furias, los
miedos,
las señales, las
huellas.
Borró de tu cara el
sendero
que mis ojos seguían
para encontrarte el
alma.
Borró de mi amor los
compases
con que al decir tu
nombre
mi adentro bailaba.
La magia siempre es ahora
La magia siempre es ahora. Mañana será sólo un recuerdo. Cuánto más pienses en ella más dudarás sobre si debiste dejarla salir. Nunca sabes si aquello de lo que te liberas te dejará el futuro dilema de si debiste retenerlo, por eso hay que decirlo ahora, por eso hay que estallar ahora, exiliar de tu adentro los te quiero que no has dicho, embriagar del agridulce elixir de la ironía cualquier atisbo de rabia, de precipitación, de ardor que te pida gritar para saber reírte.
La espuma
Hay palabras solo audibles cuando el viento sopla a favor, ausentes en la zozobra, dormidas en la duda.
Hay abrazos que se pliegan cuando te desnudas, cuando lo que piensas no es tan dulce, cuando el momento no es el mejor, cuando la espuma vuelve caducas las eternas promesas.
martes, septiembre 16
No es lo mismo sueño -que siempre lleva algo de alas- que
suelo, que siempre lleva algo de plomo.
No es lo mismo irreal que ideal, ni sentir que mentir.
Puede ser la duda una duna que oculta la luna.
El alma puede ser un arma.
Tu pie es el lugar donde comienza tu piel, me hundo en tu
mundo, te abrazo y me abraso.
Hacia ti ando.
Por ti ardo.
lunes, septiembre 15
La teoría
Por eso la teoría es precisa, porque carece de intriga, porque hasta lo inaudito puede ser probable de una manera ideal, pero carece también de sorpresa, de balanzas que oscilan entre todo o nada. Saber que el mar no está hoy para zarpar, no sirve de mucho cuando ya estás bajo las olas. El cielo no es el mismo si caes, que si lo miras, ni la piedra la misma si la lanzas, que si te hace tropezar.
La teoría carece de tiempo, las agujas carecen de espera, la espera se cansa y se echa a andar porque se aburre del silencio que produce.
La teoría es como el cotidiano periódico que te cuenta de alguna manera que ocurre aquí o allá, desde un lugar externo a ambos, desde un lenguaje de emociones de papel.
Las palabras son un Sísifo cuya cima es lo inefable, el reflejo de mirar atrás cuando estás a punto de llegar, que le hace caer cuando está punto de traducir los vocablos en latidos, a punto de poder averiguar la palabra precisa que describa el miedo y se extinga de tal modo que no quede nada adentro, que privara al amor de poder ser imposible, y dejara al amor posible sin opciones para el tópico ni la rutina, que convenciera al deseo para rendirse o despegar.
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